Alimentación, actividad física y salud

Alimentación, actividad física y salud:
El equilibrio que transforma la vida.

Fly Magazine nº4, agosto de 2026, página 8

La medicina se centraba en tratar enfermedades cuando aparecían, pero desde hace relativamente poco, se busca prevenir o mejorar muchas patologías con hábitos de vida saludables. 

Consumir productos frescos, ha demostrado reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad, hipertensión e incluso determinados tipos de cáncer. Al contrario, el consumo habitual de ultraprocesados, bebidas azucaradas y alimentos con grasas de baja calidad favorece procesos inflamatorios que, aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.

Hoy sabemos que la nutrición previene y es una herramienta terapéutica. La diabetes tipo 2, por ejemplo, la pérdida de peso y una alimentación adaptada pueden mejorar significativamente el control glucémico e incluso hacerla desaparecer en algunos casos. 

 

Promover una alimentación saludable y fomentar la actividad física constituye una de las estrategias más eficaces, seguras y rentables para mejorar la salud.

 

Un tratamiento nutricional adecuado contribuye a reducir la presión arterial, mejorar el perfil lipídico y disminuir la necesidad de tratamientos farmacológicos en determinados pacientes.

El envejecimiento es otro ámbito donde la alimentación es determinante. Con el paso de los años disminuye la masa muscular, aumenta el riesgo de osteoporosis y se producen cambios metabólicos que favorecen la fragilidad. Una ingesta suficiente de proteínas de alta calidad, junto con vitaminas y minerales como la vitamina D y el calcio, ayuda a preservar la masa muscular y la salud ósea, contribuyendo a mantener la independencia funcional y una mejor calidad de vida.

 

Invertir en una buena alimentación es invertir en años de vida con mayor bienestar. 

 

Todo esto se potencia al combinarlo con actividad física, ya que mejora la sensibilidad a la insulina, favorece el aprovechamiento de los nutrientes y estimula el mantenimiento de la masa muscular, sobre todo, combinado con entrenamientos de fuerza, controlando así el peso corporal, protegiendo la salud cardiovascular y dando un efecto positivo de bienestar emocional.

No existen alimentos milagrosos ni soluciones rápidas. La clave es la constancia y comer de manera equilibrada. No significa seguir dietas restrictivas, sino aprender a elegir alimentos de calidad, respetar las necesidades individuales y llevar un estilo de vida sostenible.

Autor: Iván Tardón Maldonado

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